Artículo en ‘laverdad.es’


De pequeños los padres reprenden a sus hijos cuando juegan con la comida o mastican con la boca abierta. Hay que saber comportarse en la mesa, le dirán al niño. Un regaño al que probablemente hemos sido sometidos todos en alguna ocasión. Y es que dicen que los buenos modales o se aprenden en casa o no se dominarán nunca, aunque para la escritora Carmeta Morán esta aseveración no sea válida: «Las normas de cortesía no deben darse por sabidas, es necesario actualizarlas y practicarlas a diario».

De ahí que Morán se haya lanzado en ‘Sin maneras no hay manera’ (editorial Alba) a adaptar los buenos modales a las nuevas exigencias de la vida moderna, que fundamentalmente pasan por el uso cada vez extendido de las nuevas tecnologías.

Igual que un niño aprende a respetar a las personas mayores porque así se lo han enseñado de acuerdo a las normas de urbanidad que marca la sociedad, en la Red también hay que saber comportarse. Ni por anárquica ni por anónima, la comunidad virtual carece de pautas protocolarias. Al contrario, ha creado su propio decálogo de buenas maneras -la ‘netiqueta’-, porque «no hay que olvidar que al otro de la máquina hay personas reales», subraya Morán.

Tan grosero puede resultar no saludar a una persona cuando accedes a un ascensor como no contestar a un ‘email’, o por no hablar ya de que escribir un correo electrónico en letras mayúsculas significa abroncar al destinatario. Enviar archivos adjuntos muy pesados, solicitar confirmación de recibido sistemáticamente o saturar la bandeja de entrada con correos de ‘spam’, son otras de las acciones indebidas que cometen los internautas y que a juicio de la ‘netiqueta’ los convierten en unos cibermaleducados.

No menos incorrecto es que suene el teléfono móvil en mitad de una reunión o mantener una bronca a través de él cuando se está en un lugar público. «Todos hemos sufrido escuchar las discusiones de una pareja en el metro o en la playa. La gente ha perdido el pudor», se queja la escritora.

Internet y el teléfono móvil se han convertido en herramientas indispensables, que facilitan el día a día de la vida, aunque Morán remarca que estas nuevas tecnologías «nunca deben ser utilizadas como escudo (insultar, despedir, romper una relación amorosa…), con buenos modales se puede decir todo».

‘Sin maneras no hay manera’, también aborda las situaciones más variopintas con las que uno se puede topar en la vida cotidiana y que con frecuencia se antoja complicado salir airoso de ellas: cómo comportarse en una visita, un funeral, los transportes, a la mesa, con invitados, presentaciones, en un acontecimiento familiar, una entrevista de trabajo, pero también qué vestir según requiera cada ocasión.

Así, una de las situaciones que más apuros genera entre la gente es saber qué cubiertos utilizar en para comer un determinado alimento. Entre ellos, sin duda, el marisco está a la cabeza. Para estos casos, Morán recomienda «estar atentos a lo que hagan el resto de comensales».

«Si queremos manejar las normas más básicas de educación, con naturalidad y sin rigidez, necesitamos tenerlas incorporadas a nuestro comportamiento cotidiano», explica la escritora.

En este sentido, añade, que en la actualidad se «vive en la cultura del todo vale con un déficit de buenas maneras, donde triunfan los listillos», crítica Morán, desencantada, sobre todo, con el comportamiento de muchos políticos y contertulios de programas de televisión que no contribuyen a mejorar la situación.

«A los contertulios les da lo mismo cotillear que censurar, murmurar, difamar o calumniar. Mientras que algunos políticos mienten, patalean y abuchean al oponente como si fueran niños maleducados, cuando no les gustan lo que oyen», censura Morán.

«Hay que tener las expresiones perdón, disculpe, gracias y por favor siempre a punto», recomienda Morán porque con ellas «se abrirán todas las puertas».

El comercio – Especial navidad


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Reseña aparecida en el especial de navidad de El Comercio – La voz de Avilés (no hay enlace porque no se publicó en la edición digital)